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Capítulo Cuatro

"Seré Leal"

"Yo y mi casa serviremos a Jehová"

Josué 24:15

 

La veracidad y la lealtad eran parte inseparable de Jesús tal como el agua lo es del océano, el oxigeno del aire, y la sangre y los huesos de nuestro cuerpo. Nadie, sino él, podía decir: "Yo soy... la verdad" (Juan 14:6). Y, sólo él podía afirmar: Yo soy "el testigo fiel y verdadero" (Apo. 3: 14). Pero, esas cualidades no son parte inherente de nuestra naturaleza pecaminosa. Por eso, cuando le prometes a Dios que serás "leal", lo que estás queriendo decir es que confías en que Jesús te ayudará a ser verdadero y leal.

La veracidad es parte de la imagen que tenemos de Jesús, tal como el sol es parte del azul del cielo en el límpido verano. Trata de pensar en un Jesús deshonesto y desleal y te encontrarás confundido. Es imposible pensar en un Cristo mentiroso y deshonesto. Jesús es el "Sol de justicia" (Mal. 4:2). Es difícil ver alguna cosa a través de la neblina, pero es fácil verla cuando el sol está brillando en toda su intensidad. Bastaba mirar a Jesús para poder ver su carácter, ya que él era exactamente lo que parecía ser. Cuando afirmaba que era el Hijo de Dios, estaba diciendo la más pura verdad.

Imagínate que estuvieras en Palestina en medio de la gente que forcejeaba por acercarse a oír a Jesús. Al ver sus ojos penetrantes, y observar su rostro fuerte y sereno, dirías: "Creo todo lo que dice. Puedo buscarlo y abrirle mi corazón para contarle mi vida y confesarle mis pecados. El no revelará a nadie mis secretos. Me gustaría poner toda mi vida a su servicio, porque se que me va a ayudar" .¡Y él ciertamente te ayudaría! ¡Porque siempre fue leal!

Los honestos irán al cielo. Ningún mentiroso o ladrón conseguirá entrar en el paraíso de Dios. Las puertas de la santa ciudad no se abrirán para los deshonestos. "No entrará en ella ninguna cosa inmunda o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero" (Apoc. 21:27).

Juan el apóstol, cuando estaba desterrado en la rocosa isla de Patmos, tuvo una visión acerca de los salvados: "Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios" (Apoc. 14:4,5).

No habrá, por tanto, ni mentira, ni engaño en los labios de los redimidos, nada de lo que caracteriza la conducta de los hombres en estos últimos días de la historia del mundo, donde la hipocresía existe entre los llamados cristianos. San Pablo dijo: "El Espíritu dice claramente que en los potreros tiempos algunos apostatarán de la fe... por la hipocresía de mentirosos que, [tienen] cauterizada la conciencia" (1 Tim. 4:1, 2).

No es fácil para el ser humano ser veraz y leal. El rey David dijo: "Se apartaron los impíos desde la matriz... hablando mentira desde que nacieron" (Sal. 58:3).

Los que mienten son hijos del diablo. Jesús le dijo a los falsos maestros: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo... Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira. Ya mí, porque digo la verdad, no me creéis" (Jn. 8:44, 45).

Es posible que una persona falte tanto a la verdad y mienta tantas veces que llegue el momento cuando su propia conciencia deje de acusarlo. Tal condición es muy peligrosa. No cauterices tu conciencia con el hierro incandescente del pecado porque la conciencia es muy preciosa, es la voz de Dios que habla dentro del alma.

Hubo un gran predicador americano llamado Teodoro Parker que, cuando tenía sólo cuatro años de edad, encontró una tortuga en la hacienda de su padre y enseguida tomó una piedra para tirársela y ver si podía partir el casco. En ese instante, oyó una voz que venía de dentro de él, y le decía: "¡No hagas eso porque es malo!" Aturdido, dejó caer la piedra, corrió llorando en busca de su madre, y le preguntó:

 

Secando las lágrimas del niñito, la madre le respondió:

-- Hijo mío, eso es lo que la gente llama conciencia, pero, pienso que es más correcto decir que esa es la voz de Dios hablando dentro de nosotros. Cuando la oigas, obedécela, porque si lo haces, él va a hablarte cada vez más alto y te va a guiar cada vez con más seguridad. No dejes, nunca de prestar atención a la voz de la conciencia, porque sino escuchas lo que te dice, serás cada vez más débil, hasta quedar completamente en la oscuridad sin dirección alguna.

Teodoro Parker nunca olvidó el consejo de su madre, y solía decir: "Ningún acontecimiento de mi vida me causó una impresión más profunda y más duradera".

La mentira afecta las emociones y puede transformar toda la vida. Permíteme que te cuente una historia que escuché cierta vez, acerca de Augusto Vollmer, una de las mayores autoridades policiales del mundo, padre del sistema policial moderno y de la primera máquina detectora de mentiras. Era un policía que estaba siempre muy atento a lo que pasaba a su alrededor. En cierta ocasión se enteró de que una investigación hecha por el ejército había revelado que, cuando alguien cuenta una mentira, su presión sanguínea se altera.

Inmediatamente, Vollmer envió a Juan Larson, un policía de confianza que estaba bajo su dirección, al laboratorio de física del ejercito para que verificara si la idea podría ser aprovechada por ellos, los policías. Larson estudió durante una semana entera observando el extraño aparato que registraba simultáneamente la respiración, la presión sanguínea y el pulso de una persona.

Al regresar, ató las correas alrededor de su brazos y su pecho y, volviéndose hacia Vollmer le dijo:

-- Ahora jefe, hágame algunas preguntas y observe la aguja.

Algunas noches antes había ocurrido un robo en el distrito de Larson y él había estado ausente de su puesto, contra los reglamentos comiéndose un sándwich en un bar. Por casualidad Vollmer lo sabía, pero no le había dicho nada. Acordándose del incidente, el jefe se dirigió a Larson y, con una sonrisa en los labios, le preguntó:

-- Muy bien, Juan, usted estaba afuera de su puesto cuando sucedió el robo la otra noche, ¿no es verdad?

-- ¡Eso no es verdad! – respondió Larson sin pestañear.

¡Sabes lo que sucedió? La aguja del aparato dio un salto violento y Larson, conlo ojos abiertos de admiración y entusiasmo por el descubrimiento que había hecho, sin contenerse, se traicionó, exclamando:

-- ¡El aparato funciona, verdaderamente!

¡Larson fue la primera "víctima" de su propio invento!

Desde entonces ese aparto no solo ha sido usado por los policías, sino también por los bancos y las reparticiones públicas, como auxiliar en el examen de personas sospechosas de robos, asesinatos y otros crímenes. La aguja no oscila cuando la persona dice la verdad. Lo que realmente sucede es que la máquina registra los latidos anormales del corazón y la respiración anormal, que son el resultado de las reacciones nerviosas provocadas por las preguntas embarazosas.

Por ejemplo: ¿Observaste cómo se sonroja una jovencita cuando un joven la galantea? ¿Cuál fue la causa del lindo sonrojo de aquel bello rostro? La razón es que el galanteo hace latir más fuerte su corazón, la sangre le sube a la cara y el pulso se acelera, todo sin que ella lo quiera. Lo mismo sucede cuando la persona tiene un sentimiento de culpa, cuando dice una mentira, o cuando hace cualquier otra cosa mala. Nuestro rostro nos traiciona. Nuestras emociones gritan la verdad en voz alta.

Los profesores esperan que seas honesto cuando pasas por un examen y no copies la respuesta del papel de otro compañero. Si alguien dudara de tu honestidad y te pidiera que te sometieras a la prueba del detector de mentiras, ¿lo harías de buena voluntad? Si tu vida dependiera del resultado, ¿lo harías? Mentir, como puedes ver, no vale la pena ni tiene sentido. ¡asegúrate de no tener pecados que puedan desenmascararte!

Hay muchas maneras de mentir. Se puede mentir con los gestos, la mirada, la sonrisa, el fruncir de las cejas y de tantas otras maneras. También se puede mentir callándose cuando se debe hablar, y viceversa, hablando cuando se debe callar. También se puede decir la verdad usando estos mismos simples métodos.

Todo joven conquistador debiera tener la ambición de desarrollar rasgos de carácter absolutamente honestos. Es más importante ser honesto que brillante, leal que bonito, confiable que rico y popular. La medida real del hombre es su carácter, y la diferencia entre carácter y la popularidad es que el carácter es lo que realmente somos, y la popularidad son las buenas cosas que los demás dicen de nosotros.

Los jóvenes honestos son leales y confiables. En nuestros días hay muchos jóvenes y señoritas que no son leales. Hay muchos que son holgazanes, que descuidan sus propios deberes. ¡Pero hijo mío, no seas uno de esos! Nunca dejes una tarea sin terminar para que otro la haga. Dios espera que hagas una contribución a la vida. ¡No lo chasquees! Engañas al mundo cuando juegas el juego de la vida deshonestamente, cuando fallas en tus tareas, no importa si se trata de cortar la hierba del jardín, lavar los platos, hacer recados, o trabajar en una zapatería.

La señorita Jones hablaba vehementemente a su clase de jóvenes y señoritas acerca de la puntualidad, y decía: "Jóvenes y señoritas, lleguen cinco minutos antes de comenzar las clases y nunca tendrán que preocuparse por el registro de tardanzas. ¿Han pensado alguna vez que es tan fácil llegar cinco minutos antes como cinco minutos después? Si piensan en las 07:55 en vez de pensar en las 08:00, llegarán siempre a tiempo. El secreto consiste en hacer una buena planificación. Algunos jóvenes son demasiados perezosos en lo que se refiere a la autodisciplina. En vez de gobernar las circunstancias, permiten que las circunstancias los gobiernen a ellos".

Entonces la señorita Jones hizo una pausa momentánea y con una mirada compasiva en su rostro, continuó: "Puede haber accidentes y emergencias, por supuesto, pero los que llegan habitualmente tarde no son víctimas de accidentes. Son esclavos de sus pobres hábitos. Necesitan aprender a ser fieles y leales en el cumplimiento de sus obligaciones".

Puede perecerte que ser puntual es una cosa de menor importancia, pero a los ojos de Dios es de mucha importancia. La razón es que, quien es fiel en cumplir los compromisos de esta vida, le resultará mucho más fácil ser también fiel en cumplir los compromisos que tiene para con Dios. "El que es fiel en lo muy poco", dijo Jesús, "también en lo más es fiel" (Luc.16:10). Recuerda que los demás te están esperando. No los decepciones. Llega siempre a tiempo. Has la tarea que se te ha asignado. Sé confiable.

Nosotros podemos depender de Dios, ¿no es cierto? El sol se levanta cada mañana y se pone cada tarde, aunque a veces parezca que las nubes quieran ocultarlo. Las estrellas aparecen puntualmente en el cielo nocturno. Dios envía la lluvia y el alimento para nosotros. Podemos respirar sin preocupación porque Dios nos suple constantemente con aire fresco. ¿Y no se suceden los latidos de nuestro corazón uno tras otro porque él sostiene nuestra vida cada segundo? ¿Qué sucedería si Dios no fuese fiel? Dios y su palabra son las únicas cosas seguras en este mundo.

Jesús contó en una de sus parábolas la historia de dos hijos de un buen padre. El padre les pidió a los muchachos que fueran a trabajar en su viña. Uno de ellos dijo que iría; Pero no fue. El otro hijo dijo que no iría; Pero fue. El que dijo que no iría pero fue, fue alabado por Cristo. El que dijo que iría pero no fue, fue condenado.

Muchos cristianos bautizados, por su profesión de fe, que son seguidores del Señor y obreros en su viña. Pero lo niegan por las acciones que practican. Hay otros, sin embargo, que son vergonzosos y tímidos, demasiado reservados para hacer una gran profesión de fe, pero sus obras demuestran que son cristianos correctos.

Nunca deberíamos decir una cosa y después hacer otra, ni tampoco engañar, diciendo que vamos a hacer aquello que debemos y, después, no cumplir la promesa. La mejor cosa que podemos hacer es decir: "Haré lo que Dios quiere que haga", y entonces, fielmente, proceder a hacerlo.

Cuando le prometemos a Dios "Seré Leal", estamos diciendo que no solamente seremos atentos sino que también seremos obedientes y fieles a nuestras promesas.

Seré leal a Dios.

Seré leal a mi iglesia.

Seré leal a mis amigos.

Seré leal a la Biblia y a los escritos del espíritu de profecía.

Seré leal a mi conciencia.

Eres Adventista del Séptimo Día. Tu iglesia tiene normas de conductas elevadas. La gente te observa. Dale un verdadero testimonio de tu fe en todos los aspectos de tu vida. La palabra "leal" representa lo que es real, y es opuesto a lo que no es genuino. Se opone también a la palabra hipocresía. San Pablo dice que cuando nos allegamos a Dios, "acerquémonos con corazón sincero" (Heb. 10:22), es decir, con lealtad, honradez, integridad y sinceridad de corazón. También deberíamos acercarnos a nuestros vecinos con la misma honestidad.

Jesús nos ayudará a ser diferentes de lo que somos, y cada vez mejores. Elena G. De White escribió lo siguiente:

"Una niñita de 12 años estaba relatando de forma sencilla la evidencia de que era cristiana. Dijo: ‘No me gustaba estudiar, sino jugar. Era perezosa en la escuela y muchas veces no sabía mis lecciones. Pero ahora aprendo bien cada lección para agradar a Dios. Antes era desaplicada en la escuela y, cuando no me miraban las maestras, hacía travesuras para que las vieran los otros niños. Ahora procuro agradar a Dios, portándome bien y observando las reglas de la escuela. Era egoísta en casa; no me gustaba hacer mandados, y me enojaba cuando mamá me llamaba del juego para ayudarla en el trabajo. Ahora me es un verdadero placer ayudar a mi madre de cualquier manera que sea, y mostrarle que la amo." (Conducción del Niño, página 463).

Por la Gracia de Dios puede operarse un cambio total en nuestras vidas.