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Capitulo dos

 

"Seré Puro"

"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,

todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna,

si algo digno de alabanza, en esto pensad".

Filipenses 4.8

 

 

 "Consérvate puro" (1 Tim. 5:22). Este fue el consejo de Pablo al joven Timoteo.

¿Qué es la pureza? Significa limpieza de vida, es decir, tener los pensamientos, la mente y el cuerpo limpios. El diccionario dice que la pureza es "la cualidad del que está exento de corrupción", "la cualidad o condición de quien no tiene mácula moral". La pureza, en el sentido cristiano, significa que el alma, la mente y el cuerpo no están mezclados con lo impuro, con lo "obceno",o con cosas inmorales.

Jesús nos muestra cómo podemos vivir una vida apartada de la impureza. Los ojos son" la lámpara del cuerpo", dijo él y, por lo tanto, "si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas" (Mat. 6:22, 23). Así como tenemos dos ojos, pero vemos como si los dos fueran uno, como un solo ojo, así también los conquistadores deben tener ojos sólo para ver la gloria de Dios.

"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios", dijo Jesús en el Sermón del Monte (Mat. 5:8), lo que es lo mismo que decir: "Felices son los que se apegan a Dios con entereza de corazón".

Cristo vivió apartado del mal. La operación de su gracia nos hace puros y limpios como niños recién nacidos. Es preciso acabar con el apego que podamos tener a cualquier hábito pecaminoso.

Ser puro de corazón significa cambiar los afectos centrados en los placeres pecaminosos, terrenales y centrarlos en Cristo y en la felicidad y el gozo de ser cristiano. Esta transformación no se hace sin luchas porque la tendencia humana nos lleva siempre a los pensamientos impuros; pero Jesús nos da su propia pureza.

¡Cuán puro debe haber sido nuestro maestro! Su vida era bella y su pureza tenía la transparencia de las aguas cristalinas de la montaña. Sus pensamientos y sus actos brotaban como las aguas límpidas y claras de una fuente. Sus motivos eran siempre buenos. No buscaba su propia gloria, sino la de su Padre. La pureza de propósitos era evidente en su ministerio. Cuando curaba a un enfermo o resucitaba a un muerto, lo hacía porque deseaba sinceramente aliviar los ayes y los sufrimientos de la humanidad. No andaba solamente en busca de conversos.

La naturaleza de Jesús era cordial y amigable. Se acercaba a la gente impulsado por el amor. Era puro como la luz del sol y transparente como el más puro y limpio aire de la montaña. Todos podían verlo tal como era. Su mente era limpia como la nieve fresca. Sus palabras eran perfectas, sin malicia, hipocresía, exageración o expresiones arrabalescas. Y es, precisamente, en este sentido de la pureza tal como fue interpretado por la vida de Jesús, que nosotros somos llamados a ser puros y prometemos ser puros.

Por otro lado, íntimamente relacionada con la pureza de corazón y propósitos, está la pureza del cuerpo y de la mente. En Pendleton, Oregon, había un gran aserradero y fábrica de muebles conocida como "Harris Pine Mills" (Aserradero de pinos Harris). Fue fundada por Clide Harris, un adventista que más tarde la donó a la iglesia a fin de que las ganancias fueran usadas en la predicación del evangelio.

Cuando el señor Harris era joven, tomó una resolución muy digna e importante para su vida: "Nunca miraré algo de lo cual no me quiera acordar después". Reconocía que podía ser culpado de tener pensamientos impuros si sus ojos contemplaban lo que es impuro. Pensaba que eso perjudicaría su vida espiritual y frustraría sus propósitos comerciales.

Los ojos son la principal avenida que conducen a la mente, y la mente es el centro o capital del hombre. Cerrar la puerta para no ver lo impuro, es cerrar los caminos de la mente a los pensamientos impuros. En un mundo contaminado como el nuestro, el joven Harris escogió esta excelente manera de manejar los grandes problemas de la vida. "Nunca mires una cosa, cualquier cosa, de la cual no quiera acordarte", es un lema digno de ser memorizado, ¿no te parece?

Parte de la promesa que hiciste a Dios es que, por su gracia, serás puro. Satanás rodeó a la juventud de hoy con escenas y sonidos de pecados. Los diarios, las revistas y los anuncios aparecen ilustrados con dibujos y fotografías indecentes. ¿ Quieres desviar tus ojos de esas imágenes impuras?

Hace algunos años, un periódico de Memphis, el Comercial-Appeal, contó la historia de un hombre que había resuelto adoptar una cría de víbora cascabel como mascota. La criatura iba hacia él cuando silbaba, comía en sus manos y se enrollaba en sus brazos. El acariciaba la cabeza de la víbora con las palmas de las manos y con las puntas de los dedos.

Un día la llevó a la ciudad para mostrársela a los amigos, y todos se maravillaron con la docilidad del peligroso animal, con la manera como se enrollaba en los brazos del dueño, como atendía a sus silbidos y se alimentaba en sus manos. Después volvió a su casa. Cuando llegó, el reptil, se sintió repentinamente provocado por algo, se enfureció y, más rápido que un relámpago, clavó sus colmillos en el brazo del dueño que murió pocas horas después. Lo mismo puede suceder con la vida espiritual de la gente, vida que puede terminar rápida y terriblemente si hace del pecado su mascota, su objeto predilecto.

El apóstol Pablo les dijo a los cristianos de Corinto: "Huid de la fornicación... el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿Oh ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo" (1 Cor. 6:18-20). Este consejo, nos dice que, así como huimos de una cascabel o de un leopardo, debemos huir de la tentación, debemos evitar que nuestros ojos se posen en cosas inmorales. No podemos permitirnos condescender con actos impuros. Apaga la TV apenas comiencen a aparecer programas inconvenientes y comediantes contando chistes dudosos. Pasa rápidamente por los quioscos donde se ofrecen revistas con ilustraciones pecaminosas. ¡Huye! ¡Huye! ¡Huye de la impureza porque es un mal que te destruirá! "Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo... Huye también de las pasiones juveniles" (2 Tim. 2:19-22).

"Haríamos bien en limpiar nuestras casas de todas las revistas y publicaciones que contienen historias e ilustraciones ridículas, porque ellas provienen de agencias satánicas. La juventud no puede permitir que esas cosas envenenen su mente. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? (Elena G. White, Review and Herald, 19 de julio de 1906).

Cuando prometes: "por la gracia de Dios seré puro", estás afirmando que quieres ser un héroe de Dios, un príncipe o una princesa del Señor, y que quieres pensar y hablar con nobleza. Resuelve este asunto de la pureza de una vez por todas y, cuando llegue la tentación, anda por el camino de la obediencia. Sé noble de mente. Son muchos los que piensan sólo en los placeres sensuales del cuerpo y en las emociones carnales. Si conservas con decisión tu mente al lado de Cristo, te evitarás miles de luchas con Satanás. ¡SERE PURO! Los jóvenes y señoritas que estén verdaderamente resueltos a conservar puros la mente y el cuerpo, no serán importunados ni con la mitad de las tentaciones que acometen a los que tienen el corazón dividido y a los indecisos.

Los cristianos indiferentes son los señuelos del diablo. Por medio de ellos, muchos inocentes son atraídos hacia trampas satánicas. Tales cristianos son los mejores amigos del archirrebelde y los peores enemigos de la iglesia. Atrapados en las redes de su propia debilidad mental, arman un lazo en el que caen otros que son tan débiles como ellos.

Efraín, uno de los hijos de José, no era tan fuerte como su padre. El profeta Oseas dijo que "Efraín fue como paloma incauta, sin entendimiento" (Ose. 7.11). ¡Pobre hombre! ¡Era voluble y sin determinación! ¡Era un tonto!

La pureza no es un accidente ni se la logra por acaso, viene como resultado de las elecciones deliberadas que hacemos cada día. ¡Te suplico que me escuches! Ignora las escenas de pecado que te rodean. Pablo dijo: "Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Rom. 6-11)

Dale la espalda a las escenas impúdicas y, en su lugar, escoge lo que hay de bello en la naturaleza: Las verdes y frescas colinas, las corrientes cristalinas, las majestuosas montañas cuyas cimas miran hacia el azul cielo, la fragancia de los bosques, las arremetidas espumeantes de las olas de las playas, porque todas estas son escenas que sugieren fuerza y que despierten nuestra admiración por el poder y por la pureza de Dios. Si vives en la ciudad, pídeles a tus padres que, cuando puedan, lleven a la familia a dar un paseo por el mundo de todas estas maravillas de Dios. Si el lirio puede crecer en el fango y en los pantanos, rodeado de larvas e insectos, también es posible que nosotros seamos puros, aunque tengamos que vivir en un mundo lleno de pecado. Si Jesús creció en la impía Nazareth sin permitir ser afectado por la impureza de la ciudad, también nosotros podemos con su ayuda, ser puros y blancos como el lirio en medio del fango de este mundo tan contaminado moralmente. Así como la hermosa flor blanca del lirio tiene sus raíces afirmadas en las puras arenas del suelo que está debajo del fango del lago, así también tenía Jesús sus raíces afirmadas en Dios, muy por encima de las impurezas de la pecaminosa Nazareth. Ese era el secreto de su vida encantadora. El resistía el mal con oración y con el estudio de las Sagradas Escrituras.

La pureza incluye todo lo que oyes y lo que hablas. Así como Pedro negó al Maestro con maldiciones y blasfemias, así también lo jóvenes y las señoritas pueden, en un acceso de rabia o en un chiste tonto, negar a su Señor y pronunciar su nombre con labios inmundos. Aunque los jóvenes tiene su lenguaje propio y sus propias maneras de divertirse, deben tener mucho cuidado para evitar el uso de sobrenombres groseros y palabras agresivas.

Un gran hombre dijo: "Cuando era niño, resolví no usar nunca una palabra que no pudiera pronunciar delante de mi madre". ¿No te parece que es una hermosa resolución, digna de ser imitada? No uses un lenguaje bajo o impropio, ni cuentes chistes maliciosos. ¡Sé puro en la conversación!

Aprende a contar historias agradables, porque bien contadas, son como los rayos de sol en un cuarto de hospital. Ríe gustosamente en las cosas cómicas que acontecen y olvídate de las desagradables. Haz ahora un examen honesto de ti mismo. Sé sincero. ¿Qué historias cuentas a tus amigos? ¿Qué tipo de chistes te gusta escuchar? ¿Qué tipo de programas de te gusta ver en la TV?

La televisión es una de las grandes maravillas de la electrónica moderna, un verdadero "violín stradivarius" que Satanás usa para imprimir su carácter en el mundo. Este "violín stradivarius" se transformó en un instrumento de acordes terribles y músicas atrapantes y baratas que despiertan los bajos pensamientos. Un productor de la NBC, una de la mayores cadenas de TV americanas, rotuló a la televisión como "comicidad barata, espectáculos baratos de villerías y trucos baratos, disfrazados como entretenimientos". En Londres, se pidió a los alumnos de una escuela que escribieran una frase explicando por qué les gustaba ver la TV, y un niño de 11 años dio la siguiente explicación: "Me gusta la TV porque no tengo una en casa. Pero, cuando la tienes, quedas irritado con ella".

Nuestra conducta resulta afectada por lo que vemos, oímos, tocamos, probamos y olemos. Las diversiones son para la religión lo que la corriente de aire es para las llamas: cuando son suaves, las avivan, y cuando son fuertes las apagan. Analiza las diversiones que te gustan para ver si ellas están extinguiendo la religión de tu vida, o si la están abanicando para que sea más fuerte y más bella.

Por lo tanto, jóvenes y señoritas, podéis ver cuánto precisamente de la gracia divina para que nos limpie por fuera y por dentro. Recordad que la pureza se relaciona tanto con los motivos como con las acciones de una persona. Ser puro de corazón significa ser honesto y verdadero en los propósitos. ¿Quién oyó alguna vez hablar de una vertiente de aguas límpidas que nace de una fuente fangosa? ¿Encontraste alguna vez higos en un espino? Por eso, para que nuestros actos sean buenos, es necesario que tengamos el corazón purificado por Dios, "porque de él mana la vida" (Prov. 4:23)

La Gracia de Dios nos capacita para ser limpios desde nuestro interior. La pureza significa limpieza de todo el hombre, desde el corazón hasta la superficie, pasando por la mente y por todo el cuerpo. Hagamos a Dios la siguiente petición:

"¡Dame, oh Señor, un corazón puro,

para sentir tu presencia cerca de mí!

¡Dame una mente bien clara, Dios mío,

para entender la pureza de los cielos!"

Juan el Bautista, que predicó el arrepentimiento, le decía a la gente que iba a escucharlo: "Haced pues, frutos dignos de arrepentimiento... Y ya también el hacha esta puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no de buen fruto se corta y se echa al fuego" (Lucas 3:8,9). Lo que quería decir era que, si el árbol era malo, debía cortárselo de raíz. Así también, si queremos que la vida mala sea destruida, tenemos que arrancar sus raíces. Una nueva vida, un nuevo árbol, deben ser plantados juntos. La vida cristiana no es simplemente una mejoría de la vieja, sino una vida completamente nueva.

La Biblia dice: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros" (Eze. 36:26), es decir, debe haber una nueva creación en nosotros. Ese trabajo lo hace por la Gracia de Dios. Si hablas con Jesús y le pides con fe que te purifique, él te transformará completamente, y tu vida será tan limpia como bella. Hasta tus pensamientos y tus palabras serán puros. ¿No es maravilloso lo que Jesús puede hacer por nosotros si se lo permitimos? Hagamos nuestra la oración de aquel montañés de Escocia:

"Oh Dios, Padre mío y amigo mío, enséñame a ser un... caballero cristiano; ayúdame a tener pensamientos puros para que sea un hombre puro; ayúdame a conservar mi cuerpo puro para que pueda usarlo en tu servicio; ayúdame a ser verdadero para que mi lengua pueda cantar a tu loor; ayúdame a ser honesto para que pueda ganar la confianza de los hombres; ayúdame a desarrollar un carácter cristiano para que pueda ser digno de los que e aman; enséñame a respetar a todas las mujeres así como respeto a mi madre; haz de mi vida una vida de servicio y que, cuando sea tentado, pueda sentarme humildemente a los pies de la cruz y mirarte en busca de las fuerzas que necesito. ¡Amén!